Por Elena Carrasco Brenes.
ESO2C
Tuqui es un inseparable, y, como su nombre indica, es muy cariñosa y está siempre conmigo y con mi familia. Me regalaron a Tuqui cuando sólo tenía una semana. No tenía plumas, no podía volar y era muy chiquitita. Todos los días le teníamos que dar la papilla con una jeringuilla. ¡Era como un bebé ¡ Ahora tiene dos meses. Ya come por sí sola. Le han crecido las plumas y puede volar. Su plumaje es muy bonito y muy colorido: tiene la cabeza roja, el cuerpo amarillo y una gran variedad de colores en la cola, parece un arco-iris. Es muy juguetona, dormilona, cantadora y cariñosa. Es muy buena, aunque un poco traviesa. Revolotea por toda la casa y le encanta picotear los cordones de las gafas.
Se lleva muy bien con mi otra mascota, Ceci, que es una gata je, je… Tuqui se posa encima de ella y mi gata ni se inmuta…

Ceci tiene 7 años, que en verdad son como 49 en los humanos. También es muy dormilona y juguetona. Es mezcla de persa y gato callejero. La gusta que le acariciemos, pero cuando lleva un rato empieza a enfadarse. Ceci no parece un gato, es de otro planeta… Se lleva muy bien con los pájaros, le encanta el jamón de York, no le gusta nada el pescado y disfruta con el agua. Precisamente una de las anécdotas más divertidas de Ceci, tiene que ver con esto. Un día abrí el grifo, para bañarme, puse el tapón y dejé correr el agua. Cuando volví al cuarto de baño, mi sorpresa fue que vi a mi gata metida en la bañera y no quería salir. Desde ese día sabemos que le encanta el agua.