Era él.
En aquel momento supe que eras mío, las curvas, las líneas...La apariencia elegante, esbelta, ese azul oscuro penetrante , ese tocado dorado...
Simplemente me enamoré de ti; no sabía qué hacer ni cómo actuar, así que decidí entrar en el establecimiento en el que estabas y con una extraña sensación (nervios y un nudo en el estómago), me acerqué a ti, te miré fijamente y simplemente dije: "Eres mío" y pensé: "no te irás de aquí si no es entre mis brazos".
Entonces hice todos los trámites necesarios y diez minutos después salí del establecimiento con una bolsa en mi mano en la que estaba él, el vestido perfecto y esperado.