Hoy es el día internacional contra la violencia hacia las mujeres y las niñas.
Se dice a menudo que la mayor parte de las soluciones a los problemas de nuestras sociedades pasan por la educación. Y, aunque no deja de ser cierto, si los educadores fuéramos a creer a pies juntillas todo lo que se dice de la educación, acabaríamos más locos de lo que ya estamos; locos depresivos. Ya sabemos que a los niños hay que educarlos desde su más tierna edad en el respeto a los demás, en la igualdad, en la convivencia... y que "en este sentido, la escuela tiene un papel fundamental” (ésta es la apostilla fácil a cualquier discurso político)
Pero lo cierto es, (al menos así lo veo yo), que más que los educadores, los artistas en general (músicos, cineastas, pintores) así como intelectuales (escritores) y comunicadores, tiene mucha más influencia mediática y pueden contribuir (y así lo hacen) a sensibilizar mucho más que un maestro, por muy bueno que éste sea y mucha voluntad que le ponga. Pasión Vega y su “María se bebe las calles“ pueden ser más efectivas que tres meses de tutorías.
Y Amaral y su “Salir corriendo”
Y Maná, con su “Ángel de amor“
y Bebe con su "Malo", y “Trátame bien”, de Marina Russell, y “Encadenada” de Cristina del Valle.
Y la demoledora película de Iciar Bollaín, “Te doy mis ojos”.
Y el cuento de Benedetti, Réquiem con tostadas, (de hace ya muchos años), tan tierno, tan duro… Os lo recomiendo. Hoy más que nunca.