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domingo, 21 de diciembre de 2008

Feliz Navidad. Feliz Belén literario.

Os invito a celebrar la Navidad en este blog de la manera que sabemos: charlando. En este caso, hablando sobre el nacimiento de Jesús, llamado el Cristo o el Mesías, un acontecimiento importante no sólo desde el punto de vista religioso, sino también histórico, pues su pensamiento y su doctrina es uno de los substratos en que se asienta nuestra identidad cultural, nuestra manera de ver y percibir y entender el mundo.

I. En primer lugar, cederemos la palabra a los dos evangelistas que nos contaron cómo sucedió todo. El primero es san Lucas, que nos cuenta el viaje de la sagrada Familia desde Nazaret (Galilea) a Belén (Judea), el nacimiento y la adoración de los pastores.


Lucas, 2.
1 Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. 2 Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino. 3 Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. 4 Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, 5 para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. 6 Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, 7 y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento. 8 Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. 9 Se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. 10 El ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: 11 os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; 12 y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» 13 Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: 14 «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace.» 15 Y sucedió que cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado.» 16 Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. 17 Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño; 18 y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían. 19 María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón. 20 Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.

Adoración de los pastores. Murillo.

El segundo que habla sobre este acontecimiento es san Mateo, que nos cuenta la adoración de los Reyes Magos y la matanza de los Inocentes.


Mateo, 2.

1 Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén,2 diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.» 3 En oyéndolo, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén. 4 Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo. 5 Ellos le dijeron: «En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: 6 " Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel.» 7 Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. 8 Después, enviándolos a Belén, les dijo: «Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle.» 9 Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. 10 Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. 11 Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. 12 Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino. 13 Después que ellos se retiraron, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle.» 14 El se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; 15 y estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliera el oráculo del Señor por medio del profeta: "De Egipto llamé a mi hijo." 16 Entonces Herodes, al ver que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca, de dos años para abajo, según el tiempo que había precisado por los magos.

(Adoración de los Reyes. Van der Goes)

II. Uno y otro texto son dos secuencias complementarias, a modo de relato perspectivista, del acontecimiento de la Navidad que, por otra parte, cada año, en el solsticio de invierno, nos apresuramos a reconstruir con alegría en nuestras casas, plazas e iglesias, montando belenes, creando paisajes, sumando personajes, animales y anécdotas al relato primigenio y escueto de los evangelistas. Sirva como muestra humilde este Belén:

(Belén de la Cofradía de san Isidro Labrador, expuesto en la Casa de Cultura de Estepona, Málaga)

III. Y bien: os invito a reconstruir esta historia milenaria. Elegid el personaje (o animal) que más os guste y contad brevemente en los comentarios, desde ese punto de vista, la historia de esta Natividad. Cada uno de vuestros comentarios será una trocito de historia y con la suma de todos recrearemos la historia total de lo ocurrido en Belén el año cero (o el cuatro - que parece que también hay que reconstruir las fechas del calendario... - )

¡Feliz Navidad! ¡Felices fiestas! ¡Feliz Belén! ¡Feliz historia...!

9 comentarios:

  1. Elena Carrasco Brenes21 de diciembre de 2008, 2:03

    Soy una lavandera y vivo en la ciudad de Belén. El 25 de diciembre, era una noche tranquila, de luna llena. Relucía una estrella como nunca había visto, y parecía que se acercaba cada vez más. Había bajado a la orilla del río a lavar, ya que no podía dormir y además no quería coincidir con mis compañeras por el día …( ¡ Son unas cotillas ! )
    Vi venir una mujer sobre una mula, parecía cansada y se había puesto de parto y su marido le consolaba como podía. No supe qué hacer, estaba paralizada. Quizás le tendría que haber dado cobijo en mi casa, pero no los conocía de nada. Aunque en mi interior sentía algo especial …¡ Nosé !.

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  2. Era una noche tranquila, de luna llena. De repente vimos una luz muy fuerte que nos deslumbró. Comprendimos que había pasado algo extraño, porque nuestros amos estaban alborotados, se buscaban unos a otros como si tuvieran que dar una gran noticia. Mi amo entró en el corral y se llevó a una de las gallinas amiga mía. Yo me quedé muy triste porque pensaba que no volvería a verla nunca más. A continuación me cogieron a mí también y me llevaron a un lugar muy extraño donde había un niño llorando en un pesebre y todo lleno de luz. Todo el mundo ofrecía cosas a esa familia, y nos ofrecieron a nosotras también. Pensé que me iban a matar, pero me dejaron suelta en aquel establo. Allí se estaba de maravilla.

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  3. Era una noche tranquila y de luna llena. El Cristo había nacido, y estaba sobre mi. Pese a todos mis esfuerzos por darle calor me fue imposible, no tuve más remedio que pedir ayuda al buey y a la mula que habían traido consigo María y José. Poco a poco fueron llegando más y más gente, todos ellos daban regalos a Jesús. Cada uno de esos regalos me hacía sentir bien, pues el honor de sostenerle, tan solo verle era mayor que cualquier regalo que pudieran darle. Tan solo ese momento, tan solo esa noche me fue suficiente para sentir en mí algo especial. Algo especial e irrepetible, aunque que decir no soy más que un pesebre.

    ¿Qué cómo habla un pesebre? Quien sabe... quizás milagro divino o producto de mucha imaginación.

    P.D.: Siento que me haya quedado un poco mal Profe, pero esque yo de vacaciones soy totalmente incapaz de concentrarme.

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  4. No está mal, Miguel. Has sido muy original eligiendo el pesebre. Y has centrado el tema muy bien... personalizándolo de forma muy emotiva. Has añadido también un ligero toque de humor que cierra el texto (has puesto "la guinda", se podía decir, jajaja). Me ha gustado. Lo único que quitaría de tu comentario sería, precisamente, el P.D. Enhorabuena, y ¡más feliz Navidad!!

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  5. Felices fiestas. Disfruta de tu familia y de la pausa del tiempo.

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  6. La noche del nacimiento de mi hijo era tranquila, fría y de luna llena. Recuerdo que fue difícil encontrar cobijo, pero una posadera nos dejó su establo. Al poco tiempo de estar allí, María se puso de parto y tuvo a mi precioso hijo. Poco después mientras lo abrigábamos y descansábamos empezaron a llegar pastores y ángeles, diciendo que mi hijo era el Mesías. Yo, desconcertado, no les dejé acercarse mucho al niño, los puse casi en la puerta, mientras alababan y daban regalos a mi hijo y a María. Pasado un rato, se fueron diciendo que había llegado el Salvador y yo no sabía qué pasaba.
    Algunos días después seguíamos en Belén resolviendo los papeles del empadronamiento, cuando una noche vinieron tres hombres mayores con oro, incienso y mirra para mi hijo. Yo ya no sabía lo que pasaba, pero me sentí halagado de que esos hombres llamados “Reyes” “Magos” nos adoraran. Dos días después volvimos a Nazaret. Fueron los mejores días de mi vida.

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  7. Aquella noche era una noche diferente,había nacido el niño Jesús.Era una una noche fría,la mula y yo intentabamos aportarle todo el calor posible al niño, pese al esfuerzo nos fue difícil.
    Después de un tiempo ví llegar a muchas personas,que venían a ver a aquel niño que iba a ser el salvador.
    Todos traían regalos para Jesús y yo me sentía orgullosa de poder estar con él y satisfecha de poder servirle para algo;
    Esa noche fue muy distinta a cualquier otra, el establo estaba iluminado, en el cielo se veían las estrellas como diamantes lejanos,en el ambiente se notaba una felicidad inexpresable y todos los que venían a verle se iban con una esperanza y los que estabamos allí, sabíamos que él iba a ser el salvador, el mesías.

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  8. Era una noche tranquila y frìa, de luna llena.

    De repente, mientras hablaba con todas las ovejas, replandecìo una luz y un gran ruido se

    oyò en el cielo.En pocos segundos los pastores fueron llamando a todas las ovejas. A mi me cogiò y me llevo en su espalda a toda prisa bajando el monte. ¿A que venìa esto?... Nos llevaron a un establo donde había un hombre y una mujer con un niño en brazos que acababa de nacer. Los pastores le ofrecieron nuestra lana para abrigar al niño .

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